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Historias de monólogos Capítulo 2 “el cásting”

Pedro Lif era un prometedor monologuista elogiado por los cómicos más importantes de la época. Parecía estar llamado a figurar entre los elegidos.

Aún recuerdo la primera vez que lo vi. Tenía un talento que asustaba. Me pareció que era uno de los mejores cómicos que había visto en directo.  Los factores por los que se quedó estancado los desconozco. Pero una cosa era segura. Durante aquella fugaz ascensión generó muchas envidias que emocionalmente le afectaron. Especialmente la que le tenía su compañero y amigo del alma en el mundo de la comedia, Goliat el Feo.

 

Los dos procedían de la más brillante promoción de la escuela de comedia Zamorana.

La capacidad para generar chistes de Pedro era inconmensurable, tenía el don de encontrar el remate perfecto así como una vis cómica natural. Por el contrario Goliat poseía otra capacidad, que compartia en común con otros artista consagrados.

Se movía como pez en el agua en el individualismo. Sabía siempre a quien arrimarse para ir subiendo peldaño a peldaño con un único objetivo: llegar a toda costa.

 

La relación entre Pedro y Goliat se fue distanciando con el paso de los años, pero hubo un hecho que los volvió reencontrar otra vez en el camino.

La cadena de televisión Nino Comedy, había convocado un cásting para grabar nuevos monólogos y Pedro, animado por los pocos compañeros que le quedaban el el circuito profesional de comedia encontró una motivación para retomar de nuevo la escritura.

 

-¿Pedro?

-¿Goliat?

-¡Si!

– ¡Hostia Goliat! no tenía tu número de teléfono guardado en el nuevo móvil. ¿Qué pasa? Cuanto tiempo.

-Pues mira que me he enterado que vas al cásting de Nino Comedy y digo, que guay!!!…nos vamos a ver allí.

-¿tu también vas? ¡No me digas!

-¡Si! ¡como mola!

 

Había pasado mucho tiempo.

La carrera de Goliat no había ido del todo como se esperaba, pese a tener alguna que otra aparición en algún programa de comedia. Los de sobremesa que hacen por la tarde en la tele, entre el telediario y los programas infantiles.

Pero por poco que fuese era  mucho mejor que la de Pedro.

Su carrera había desaparecido por completo y aquella llamada volvió a encender una pequeña y diminuta luz de esperanza que se añadía a la motivación recibida de sus propios amigos.

 

Durante estos años, Pedro había abierto líneas de trabajo paralelas debido al escaso número de actuaciones de monólogos que tenía. Su buen estado de ánimo en los últimos meses lo llevó a una de las agencias de representaciones artísticas más importantes de Zamora que era dirigida por una tal Rita Corcuera.

 

El trabajo que Rita había prometido a Pedro en la agencia, era de básicamente la de figuración en anuncios publicitarios.

 

Un día antes del cásting televisivo Pedro había tenido una entrevista en la agencia de Rita. Momento que aprovechó Pedro para invitarla al día siguiente con el par de entradas gratuitas que disponían los cómicos a través de la productora televisiva.

Así que acordaron llegar juntos al local que la productora había designado para realizar la prueba con publico real.

 

Pedro había estado mucho tiempo preparándose para templar los nervios previos a la actuación del día de la prueba de texto. Intentando asimilar que aquello era solo un pequeño paso, antes del día de la grabación.

Allí también estaría su amigo Goliat, el conocido cómico con el que se reencontraria después de tantos años.

 

Pedro había ido a recoger a Rita y aparcaron justo en un parking situado en el mismo edificio de la sala de comedia.

Al llegar a la puerta, los de la productora saludaron a Pedro.

 

-Hola Pedro. Cuanto tiempo sin verte.

-Hola ¿qué tal? al cásting que venimos. Esta es la invitación de mi acompañante.

 

Al entrar en la sala, Pedro estuvo buscando con la mirada a su amigo Goliat.

 

-¿Dónde nos sentamos?

-Estoy intentando localizar a un amigo que también ha venido a probar texto. Goliat el Feo.

-¡Goliat el Feo!

-Si.. ¿lo conoces?

-¡Claro! también trabaja con la agencia. ¡Que bueno!

– Mira allí está.

 

Pedro y Rita se dispusieron a tomar asiento junto a Goliat.

-Hola Goliat

-Pedro………¡¡¡Rita!!! ¿qué haces aquí?

-Hola Goliat! que sorpresa encontrarte aquí también!

-¡Que ilusión!

-¡Dame un abrazo! ¡no me lo esperaba!

 

Pedro tuvo que esperar varios minutos para poder saludar a su amigo del alma. Aquella manera de dejarlo en un segundo plano, hizo mella en sus emociones y más tarde se vieron reflejadas encima del escenario.

La actuación no fue buena. Pero los presentes pudieron asistir a una de las más ingeniosas presentaciones que Pedro se sacó de la manga cuando tuvo que dar paso en el escenario a su amigo Goliat. Aquello no lo había aprendido en la escuela.

“ Siempre se ha dicho que para llegar arriba hay que ser un hijo de puta.

Pues el cómico que viene a continuación va a llegar muy arriba.

Recibamos con un fuerte aplauso a…   ¡Goliat el Feo!”

 

 

1 Comment

  1. David Sas dice:

    La sinceridad no siempre está bien vista, pero cuando uno revienta la amargor de su interior con un micro en la mano pasan esas cosas.
    Brillante relato amigo!

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